La electromovilidad en América Latina ha dejado de ser una tendencia futura para convertirse en una respuesta concreta frente a la volatilidad energética global, impulsada principalmente por el aumento sostenido en los precios de los combustibles.
Este contexto ha cambiado la forma en que consumidores, empresas y gobiernos analizan el transporte, posicionando a los vehículos eléctricos e híbridos no solo como una opción ecológica, sino también como una decisión financieramente conveniente.
Contenidos
Un cambio impulsado por el costo de los combustibles
El encarecimiento del petróleo ha modificado el análisis económico del transporte:

- Los vehículos eléctricos presentan menores costos operativos
- Empresas y usuarios están reconsiderando sus modelos energéticos
- Se proyecta una futura paridad de costos entre autos eléctricos y de combustión
Esta tendencia ya es visible en países como Chile, Argentina, México y Colombia.
Crecimiento del mercado, pero con limitaciones
En 2025 se vendieron más de 632.000 vehículos eléctricos en Latinoamérica, lo que representa un crecimiento del 48% respecto a 2024.
Sin embargo, el principal problema es la infraestructura:

- Red de carga insuficiente y concentrada en grandes ciudades
- Crecimiento del parque eléctrico superior al de los puntos de carga
- Aparición de cuellos de botella para la adopción masiva
Avance desigual por país
El desarrollo de la electromovilidad en la región es dispar:
- Brasil lidera en inversión en infraestructura
- México cuenta con más de 56.000 cargadores, pero más del 90% son privados
- Colombia presenta infraestructura limitada
- Chile destaca por el crecimiento en ventas y corredores de carga rápida
- Argentina y Perú están en etapa emergente
El gran desafío: la infraestructura de carga
El principal obstáculo para consolidar la electromovilidad es la falta de una red de carga:

- Debe ser robusta, confiable y accesible
- Sin ella, la adopción masiva se vuelve limitada
En este escenario, las estaciones de servicio juegan un rol clave, evolucionando desde puntos de venta de combustible hacia hubs energéticos integrales.
Nuevas oportunidades para el sector energético
La incorporación de cargadores eléctricos en estaciones de servicio abre nuevas posibilidades:
- Diversificación de ingresos
- Atracción de nuevos clientes
- Mejora en la competitividad
Además, se integran soluciones tecnológicas avanzadas para:
- Gestionar energía de forma inteligente
- Optimizar costos
- Mejorar la experiencia del usuario
Una transición inevitable

Según Leandro Nunes, la electromovilidad ya no es una discusión futura, sino una necesidad operativa. El desafío actual es acelerar el desarrollo de infraestructura y modelos de negocio sostenibles.
Empresas como Gilbarco Veeder-Root están jugando un rol clave al impulsar soluciones de carga y apoyar la transformación de estaciones de servicio.
Conclusión
La transición hacia la electromovilidad en América Latina es inevitable, pero su velocidad dependerá de la capacidad de coordinar esfuerzos entre el sector público, privado y tecnológico.
Más que adoptar vehículos eléctricos, el verdadero desafío es construir un ecosistema completo que incluya:
- Infraestructura de carga
- Regulación
- Incentivos
- Modelos operativos innovadores