La Fórmula 1 inicia una nueva era en 2026 con profundos cambios técnicos, autos más pequeños y nuevas herramientas para los adelantamientos

La Fórmula 1 comienza en 2026 una de las transformaciones técnicas más importantes de sus 76 años de historia. La categoría estrena un amplio paquete de modificaciones que abarca el diseño de los autos, la motorización, la aerodinámica y hasta la forma en que se transmiten las carreras por televisión.

Entre los cambios más visibles está el tamaño de los monoplazas. Los nuevos autos serán más compactos: medirán 20 centímetros menos de largo y cerca de 10 centímetros menos de ancho que los actuales. La distancia entre ejes se reducirá de 3.600 mm a 3.400 mm, mientras que el ancho total pasará de 2.000 mm a 1.900 mm. Además, el suelo del monoplaza también se verá reducido, con una anchura máxima 150 mm menor.

Estéticamente, los autos recuerdan a los monoplazas de principios de la década de 2000, aunque con menos elementos aerodinámicos. La reducción de apéndices responde a un intento por simplificar el flujo de aire y mejorar las condiciones para los adelantamientos en pista.

La temporada comenzará este jueves por la noche (hora de Argentina) con la primera práctica libre en el circuito callejero de Albert Park, en Melbourne, Australia, donde los 22 pilotos de la parrilla —entre ellos el argentino Franco Colapinto— saldrán a girar por primera vez bajo este nuevo reglamento.

Fin del DRS y llegada de la aerodinámica activa

Uno de los cambios más relevantes es la eliminación del DRS (Drag Reduction System), el sistema utilizado desde 2011 para facilitar los adelantamientos mediante la apertura del alerón trasero.

En su lugar, la Fórmula 1 introduce alerones delanteros y traseros móviles, que los pilotos podrán ajustar directamente desde el volante. Este sistema forma parte de la llamada aerodinámica activa, que permite modificar la configuración del auto según el momento de la carrera.

Cuando el monoplaza se encuentra en una recta, el sistema activa el llamado “modo recta”, reduciendo el ángulo de los alerones para disminuir la resistencia al avance y alcanzar mayores velocidades. Al aproximarse a una curva, el coche vuelve automáticamente a una configuración con mayor carga aerodinámica para mejorar el agarre.

Nuevas herramientas para los adelantamientos

El reglamento también introduce nuevas funciones diseñadas para fomentar las maniobras de sobrepaso.

Una de ellas es el “modo adelantamiento”, que se activa cuando un piloto se encuentra a menos de un segundo del auto que tiene delante. A diferencia del antiguo DRS —que solo podía usarse en zonas específicas del circuito— esta herramienta permite obtener potencia extra durante más tiempo, funcionando como un sistema de push-to-pass que mantiene al coche en el nivel máximo de 350 kW.

Otra función es el “modo Boost”, que permite liberar potencia adicional proveniente del Sistema de Recuperación de Energía (ERS). Con solo presionar un botón, el piloto puede acceder a la potencia máxima combinada del motor y la batería en cualquier parte del circuito, ya sea para atacar o defender su posición.

Mayor protagonismo de la energía eléctrica

La gestión energética será uno de los aspectos más importantes de esta nueva etapa. En los monoplazas de 2026, la energía eléctrica representará el 50 % de la potencia total, un incremento significativo respecto al 35 % del reglamento anterior.

El otro 50 % provendrá del motor de combustión, que funcionará con combustibles sintéticos sostenibles.

La recuperación de energía dependerá exclusivamente del sistema MGU-K, encargado de transformar la energía cinética generada en las frenadas en electricidad. Este dispositivo duplicará su potencia, alcanzando los 350 kilovatios, lo que incrementará el impacto de la estrategia energética durante la carrera.

Nuevas estrategias de gestión

Con el aumento del componente eléctrico, los pilotos deberán administrar con mayor precisión la batería y el combustible.

La energía se recuperará tanto al frenar como al levantar el pie del acelerador, incluso en ciertas curvas donde el monoplaza circula con potencia limitada. Este proceso permitirá almacenar energía en distintos momentos del circuito.

También seguirá siendo clave la técnica conocida como “lift and coast”, que consiste en levantar el pie del acelerador antes de la frenada para dejar que el coche avance por inercia. Esta práctica ayuda a reducir el consumo de combustible, enfriar frenos y neumáticos y optimizar el uso de la batería.

Otros conceptos que cobrarán protagonismo serán “clipping” y “super clipping”. El primero ocurre cuando la batería alcanza su límite de carga y deja de entregar potencia eléctrica. El segundo se produce cuando el sistema reduce momentáneamente la potencia del motor de combustión para recargar la batería, incluso si el piloto mantiene el acelerador al máximo.

Combustible 100 % sostenible

Otro de los pilares del nuevo reglamento es la introducción de combustibles 100 % sostenibles.

Estos carburantes excluyen materias primas tradicionales y se elaborarán a partir de biomasa que no forme parte de la cadena alimentaria o de residuos municipales, evitando presionar los recursos agrícolas destinados a la producción de alimentos.

El objetivo es reducir el impacto ambiental del campeonato y reforzar el perfil ecológico de la categoría a nivel global.

Cambios también en la transmisión televisiva

La nueva temporada también podría incluir innovaciones en la transmisión televisiva. Según el medio especializado Autoracer, la Fórmula 1 evalúa reintroducir los llamados “minisectores” en el cronometraje en vivo.

Estos indicadores, probados durante los días de test, dividen cada vuelta en pequeñas secciones que permiten evaluar de inmediato si el rendimiento de un piloto es excelente, bueno o deficiente, sin tener que esperar los tiempos parciales tradicionales.

Una nueva forma de manejar

La temporada 2026 marca así un punto de inflexión técnico para la Fórmula 1. Pilotos, ingenieros y equipos debieron adaptarse a una forma distinta de gestionar la energía, la aerodinámica y las estrategias en pista.

Como explicó Franco Colapinto, este reglamento obliga a los corredores a “una nueva manera de manejar”, en una etapa que también invita a los fanáticos a familiarizarse con nuevos términos y tecnologías que definirán la próxima era de la máxima categoría del automovilismo.