Lamborghini decidió cancelar definitivamente el desarrollo de su primer modelo totalmente eléctrico, luego de concluir que su público objetivo muestra escaso o nulo interés en este tipo de propulsión. La determinación fue confirmada por su CEO, Stephan Winkelmann, en una entrevista concedida a The Sunday Times.
Según explicó el ejecutivo, los clientes de la firma italiana no están dispuestos a reemplazar “la sinfonía” de un motor V8 o V12 por un bloque eléctrico de cero emisiones. La decisión no fue inmediata: se tomó tras más de un año de análisis internos, estudios de mercado y reuniones con concesionarios y compradores de la marca.
Cabe recordar que hace casi tres años la compañía presentó el Lanzador, un prototipo que anticipaba lo que sería su primer modelo 100% eléctrico, cuyo arribo a producción estaba previsto inicialmente para 2028. Sin embargo, ante la tibia recepción del proyecto, en 2024 se anunció su aplazamiento hasta 2029. Finalmente, el plan fue cancelado.
Winkelmann sostuvo que los autos eléctricos representan actualmente un “pasatiempo costoso”, que exige una elevada inversión con retornos limitados. Además, desde Sant’Agata Bolognese consideran que la experiencia emocional que entregan los motores a combustión interna es difícil de replicar con sistemas eléctricos.
No todo está perdido: apuesta por híbridos enchufables
Pese a la cancelación del modelo completamente eléctrico, no todo son malas noticias. Lamborghini planea lanzar hacia finales de la década una variante híbrida enchufable (PHEV) del Lanzador. Asimismo, la próxima generación del Urus también incorporará un sistema de propulsión PHEV, cuyo debut se produciría en paralelo al nuevo Lanzador híbrido.
La decisión se produce en un contexto en que la Unión Europea continúa presionando a los fabricantes para acelerar la electrificación de sus gamas. Frente a ello, la casa italiana considera que los híbridos enchufables representan un punto intermedio ideal: permiten reducir emisiones y cumplir con regulaciones, sin sacrificar la conexión emocional que caracteriza a sus deportivos.
Con esta estrategia, Lamborghini reafirma su intención de evolucionar tecnológicamente sin renunciar a la identidad que ha definido a la marca durante décadas.