Cualquier boda celebrada en Mónaco parte con el listón muy alto. Pero si el protagonista es Charles Leclerc, piloto de la escudería Ferrari de Fórmula 1 y nacido en el Principado, el nivel de expectación se dispara. El monegasco y Alexandra Saint Mleux han elevado aún más ese estándar con un enlace sorpresa que ha captado la atención del mundo del motor y del corazón a partes iguales.
Las imágenes oficiales compartidas por la pareja muestran su salida del ayuntamiento monegasco con el Mediterráneo como telón de fondo y un paseo nupcial difícil de olvidar: al volante de uno de los modelos más exclusivos jamás fabricados por la casa de Maranello, el legendario Ferrari 250 Testa Rossa.

La elección no es casual. Con el inminente lanzamiento del nuevo Ferrari 849 Testarossa —que recupera el apellido más icónico de la marca—, Leclerc ha querido rendir homenaje al primer modelo que llevó ese nombre. “Testa Rossa”, separado, era la denominación utilizada por Ferrari en sus coches de carreras de los años 50, en referencia al característico color rojo de las culatas de su motor.
Vestido con un elegante traje blanco roto, el piloto disfrutó de su primera conducción como marido por las mismas calles en las que conquistó el Gran Premio de Fórmula 1 de 2024. Las imágenes, con un aire retro en algunos planos, evocan el glamour del Mónaco de mediados del siglo XX.
No han faltado comparaciones históricas. Muchos han recordado la boda del príncipe Rainiero III y la actriz Grace Kelly, celebrada en abril de 1956, cuando pasearon en un elegante descapotable por el Principado. Si entonces el protagonista fue un Rolls-Royce Silver Cloud, ahora el papel lo ha asumido una auténtica joya de la ingeniería automovilística italiana.
Un icono de competición
El 250 Testa Rossa no es solo un coche clásico: es un símbolo de la edad dorada de las carreras de resistencia. Presentado en 1957 como respuesta a la nueva normativa de la FIA que limitaba la cilindrada a tres litros en pruebas como las 24 Horas de Le Mans, el modelo incorporaba un potente motor V12 de 3.0 litros capaz de entregar 300 CV y alcanzar los 270 km/h.

Diseñado para competir en el campeonato de Sport Prototipos, el Testa Rossa dominó la escena internacional. Ganó las 24 Horas de Le Mans en 1958, 1960 y 1961, además de conquistar el Campeonato Mundial de Constructores. Entre 1957 y 1967 solo se fabricaron 33 unidades, 19 de ellas con volante a la izquierda y carrocería tipo pontón firmada por Scaglietti, como la elegida por los recién casados.Una pieza de colección multimillonaria
Una pieza de colección multimillonaria
La exclusividad y el palmarés del modelo lo han convertido en uno de los Ferrari más cotizados de la historia. En 2009, una unidad alcanzó los 16,4 millones de dólares en subasta, récord mundial en aquel momento. En 2014, otro ejemplar cambió de manos por 40 millones de dólares a través de un concesionario británico especializado. Y en 2024, la casa de subastas Gooding & Company volvió a sacar a la venta otro 250 Testa Rossa, con estimaciones que superaron nuevamente los 40 millones.
Con semejante pieza histórica como coche nupcial, Charles Leclerc no solo celebró su boda: firmó una declaración de amor al automovilismo clásico y al legado de Ferrari. En Mónaco, donde el lujo forma parte del paisaje, el piloto ha conseguido que su “sí, quiero” pase ya a la historia del Principado sobre cuatro ruedas.